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Vandenbrink GTO. Esta nueva creación de Vandenbrink se engloba en un programa de reformas extremas que está llevando a cabo el estudio, con propuestas tan sorprendentes como un Ferrari 599 GTB Convertible, un Scaglietti Break (¿un Ferrari familiar?) o este cupé GTO. Las diferentes propuestas se pueden comparar en la imagen de las siluetas propuestas por Vandenbrink. El GTO se puede considerar un modelo de serie limitada o una preparación en sí misma, ya que por un lado, habrá fabricación en serie pero de tan sólo cinco unidades, y por otro, se trata de un coche que parte de la base del Ferrari 599 GTB Fiorano y se reforma para crear este GTO, homenaje al modelo legendario de 1962, el Ferrari 250 GTO (foto). El parecido es claro y provocado, con la parte trasera casi calcada del original y las tres aberturas frontales del capó. Por este motivo, se trata de una preparación o reforma total, ya que el 599 GTB se puede decir que se convertirá en un GTO del siglo XXI, y poco rastro quedará del original que pone el chasis. Tanto es así, que la carrocería se modificará entera y se construirá artesanalmente en aluminio por Alwin Hietbrink. La firma ha ideado dos versiones, ambas con motorizaciones potenciadas por EDO Competición: la 599 GTB, que utiliza un motor V12 6.0 de 650 CV, y la 630 GTO, con un propulsor V12 6.3 que rinde 750 CV. El primero acelera de 0 a 100 km/h en menos de 3,6 segundos, con una velocidad máxima que pasa de 330 km/h. El segundo aún asusta más: aceleración de 0 a 100 km/h en menos de 3,4 segundos, con una velocidad punta de 350 km/h. Prestaciones exclusivas de un coche exclusivo, que sale por cerca de un millón de euros, Ferrari 599 GTB aparte. |