Ford Gran Torino. La última película de Clint Eastwood, a entender del público y de los expertos, otra nueva obra maestra del director americano, lleva nombre de coche. A grandes rasgos, el film cuenta la historia de un jubilado del sector del automóvil, veterano de la guerra de Corea, que ha de convivir con sus vecinos emigrantes, muchos de ellos asiáticos. La pasión de este jubilado amerciano es el cuidado de su coche, un Ford Gran Torino, de ahí el título de la cinta. El coche significa toda una metáfora de la época actual en los Estados Unidos, y se erige en protagonista fundamental de la cinta. El Ford Torino, que posteriormente pasó a denominarse Gran Torino, apareció en el mercado americano en 1972, heredero del estilo del Fairline. La imagen del Gran Torino se convirtió en todo un icono del coche americano por excelencia de los años setenta, y todo un mito en los ochenta tras aparecer en la serie Starsky & Hutch, aunque era el modelo del 1974, posterior al de la película de Eastwood. El modelo base del Gran Torino montaba un motor de 6 cilindros y 4.1 l, pero en versiones posteriores montaron propulsores V8 de 5l. y hasta de 7 l. en el 385 Series. Las configuraciones más habituales fueron las sedán de cuatro puertas y las hatchback o wagon, aunque hubo versiones de dos puertas e incluso convertibles, otras que incluían llantas cromadas Magnum 500 como en la versión Gran Torino Sport SportsRoof de 1972. En la primavera de 1976, Ford fabricó 1.000 unidades de réplicas del coche de la serie Starsky and Hutch. La producción total del Torino fue de algo más de 193.000 unidades hasta 1977. Fue reemplazado por el Ford LTD II, que aprovechaba el chasis de su predecesor, y siguió presente en modelos posteriores como el Ford Ranchero, el Ford Tunderbird y el Mercury Cougar. El mito del Gran Torino ha ido creciendo con los años y con sus apariciones en series y películas, incluyendo la última entrega de Fast and Furious. En su momento, no alcanzó el prestigio o notoriedad de otros muscle cars, e incluso otros modelos de la propia Ford como el Mustang o el Thunderbird disfrutaban de una mayor preferencia por parte de los americanos. |