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El Mini de Audi. Se presenta el mes que viene en el Salón de Ginebra y saldrá a la venta en el verano próximo. Con este coche, Audi apuesta por un nuevo segmento, el de los utilitarios. Con 3,95 metros de longitud, se quiere mostrar como una alternativa directa al Mini o al Fiat Mito. Montará motores homologables a los del Volkswagen Polo, concretamente, un 1.2 TFSI de 86 CV y un 1.4 TFSI de 122 CV, de gasolina, y otros dos diesel de 1.6 TDI de 90 CV y 1.6 TDI de 105 CV. La configuración de 122 CV podrá montar una caja de cambios de doble embrague S-Tronic de siete velocidades, y el resto de versiones, montará cajas manuales de cinco velocidades. Un elemento diferencial esencial de la carrocería son los arcos que sustentan el techo, con cuatro colores diferentes para contrastar con la carrocería. Como es tendencia en los últimos diseños de Audi, dispone de una línea de luces diurnas integrada en los faros. Las llantas pueden llegar a ser de hasta 18 pulgadas, aunque de serie las montará de 15 o 16 pulgadas según la configuración de potencia. El interior sigue también las últimas líneas marcada por la firma, con ligeras evoluciones. Se comercializará con dos niveles de equipamiento: Attraction y Ambition. Sin embargo, todas las versiones llevarán control de estabilidad de serie, con una función que simula la actuación de un diferencial de deslizamiento limitado, es decir, que cuando detecta que una rueda empieza a patinar, el sistema actúa sobre el freno de esa rueda. Para no ser menos que otros modelos de la marca de los cuatro aros, también dispondrá de paquete S-Line, con suspensión deportiva, un alerón en la parte final del techo, faldones laterales, llantas de 17 o 18 pulgadas, y en el interior, asientos deportivos y volante tapizado en cuero. Incluso, opcionalmente se puede adquirir con levas en el volante para el cambio de marchas. |